Datos personales

ES LA TARDE SIN TI...



Se enjuga la tarde. Se ennegrece de tiempo y de otoño viejo. Se descama sobre un cielo sucio de azul. Llagado de renglones pardos. A jirones, le asciende el olor de la acera gastada. Como una estrella insignificante en el sentido equivocado. Sólo el eco de un corro infantil abre el silencio con el tajo que deja una navaja con cachas de plata. Y mientras… la tarde respira. Como si fuese lo último que no olvidó hacer. Respira y jadea con su ancianidad caduca. Descansada en las farolas púberes que escupen una luz blanca y desanimada. Es la tarde que dejaste. Es la tarde que no tamiza el verde de tus ojos verdes. Que no bruñe el amarillo de tu cabello incandescente. Que no calienta el ardor de tu piel erizada. Es la tarde sin ti. Es el trozo de día que me dejaste señalado sobre mi escritorio macilento.


No quiero huir. Me mantengo vigilante en esta ventana en que invento besos infinitos sobre pieles infinitas. Como te invento a ti, mariposa inexistente. Para que todo lo que escribo tenga sentido. Para poder cerrar las cortinas creyendo que nadie contemplará jamás la locura que preña la lágrima del solitario.


Señora, le ruego recoja usted ya mi alma del alambre. Ha estado tendida todo el verano y aún así no le ha tenido  usted la más mínima consideración, de forma y tal, que no me gustaría encogiese con las lluvias que se avecinan despreñando a los cielos otoñales.

Siempre agradecido. Su viejo amante.

TROCEANDO SOLEDADES



Ando cargado de trozos. Como otros andan cargados de  leños castigados o de urgentes primaveras.


Hay un trozo de paisaje en el dobladillo de mi lienzo ceniciento. Hay un trozo de memoria en la maleta que acarreo y un trozo de niñez en mis calcetines de colores. Hay un trozo de príncipe en el sapo que alimento y un trozo de truhán en el carmín de mi solapa. Hay un trozo de dios en la oración que mastico y un trozo de infierno en el pecado que me vence. Hay un trozo de tarta en cada cumpleaños que abandono y un trozo de fiesta malgastada junto a mi zapato de madera. Hay un trozo de palabra en cada silencio que mastico y un trozo de soledades en el humo senil de mi cigarro. Hay siempre un trozo de beso en la quebranta de mis labios y un trozo de caricia en mis brazos que aman y defienden. Y hay un trozo de canción que tarareo a mi gato y un trozo de secreto escrito en un cuaderno… Y hay un rimero de trozos en el fondo de tus ojos que, de cuando en cuando, como hoy, rescato con mi voz disfrazada de poema… 

Llueve con escasez. Casi pidiendo permiso. Sobre el esmalte de la hierba se desmaya un agua adolescente de gotas pequeñas y espaciadas -como rociados puntos suspensivos. Es una lluvia descorazonada. Como tú y yo. Sin grandes malabares. Con escasas apariencias…


Feliz sábado. Feliz destino.


Y pensar que debes de andar en algún lado probablemente pensando en alguien que ande pensando en ti....

Feliz noche. Feliz destino.

AMARTE EN QUINCE PRIMAVERAS



Me niego a amarte como un adulto. Quiero sorprenderme aún en el zaguán de tu puerta –bolsillos rotos y pantalones recién arrugados. Regalarte una tarde de cine con balas de plata y sangre de mermelada. Recorrer una docena de árboles en el parque y labrar en uno el nombre que me recorre la boca. Quiero besarte y que todos tus sabores me estallen en los labios. Quiero tomarte de la mano y sentir tus latidos de caramelo. Quiero ver como tu sonrisa apaga el paisaje de la tarde clandestina. Y quiero despedirte en el umbral de tu patio – aún moteadas las sombras por la claridad última del día… Y hasta que mañana te recorra de nuevo quiero soñarte. Soñarte y cazar dragones y atravesar selvas y deshilachar cometas con la fuerza de tus espejos.


No quiero amarte como un adulto, porque los adultos piensan que amarte no será para toda la vida…