¿Qué haría sin ti, Noche? ¿Qué haría sin la mágica locura de
tus sombras tentadoras? ¿Bajo qué almohada escondería tanto silencio
custodiado? ¿Dónde posaría mi mirada sin la ceguera obediente de lo oscuro? ¿A
qué lápida fecundada enviaría mis párvulas oraciones? ¿Qué cortina arrearía para
enamorarme del guiño de la luna? ¿A qué lugar vendría a buscarme su espectro de
veleta? ¿A qué dulcineas amaría en mis sueños de quijote? Quédate Noche y
recítame otra vez el cuento en que descubro a la princesa de la sonrisa
interminable…
ES EL DÍA...
Ahora... mis días rompen tarde, como cangrejos
desmemoriados... Aún así –en la retaguardia- contemplo la cortina de sol sobre
un mundo que me parece menudo, como hecho a escala para un peregrino
pequeñito... Hay voces de perros entre las piernas de los que caminan. Perros
insignificantes que orinan su costumbre en las farolas que se yerguen hacia un
cielo que duele de azul. Hay saludos de desconocidos que creen conocerse y una
sonrisa pintada en un maniquí estrecho y desmadejado. Es el día. El día que bebo
tarde como una pócima olvidada. El día trémulo que pareciera teñido por un retratista
perturbado…A lo mejor mañana vuelve… Con sus cangrejos, su sol, sus perros, sus
farolas y sus desconocidos… A lo mejor mañana mi alma también se pierde entre los
cuerpos de los que vienen sin haber ido… A lo mejor mañana…
Feliz día. Feliz destino.
LAMENTOS
Lamento cada palabra que derramé en tu boca. Lamento cada
astilla que arranqué de tus labios. Lamento cada poro que te cubrí con mi cuerpo. Lamento cada
caricia que levanté en mis manos. Lamento cada silencio que reventé en tu sueño…
Y cada luna que colgué sobre tu pelo. Y cada sol que coloqué en tu sonrisa. Y
cada estrella que derramé sobre tu falda. Y cada mar que traje hasta tu mesa... Porque
hoy ¡pobre de mí! ya sé que amar era sólo cosa de uno...
CASI UN VERSO
A fin de cuentas no dejo de ser un texto anómalo. Un poema cojo
sin rima ni armonía. Un garabato pueril remendado en los grises del paisaje. Un
párrafo a la espera de que tú, verso maravilloso, concluyas la fábula de mi
vida.
AMARTE SOBRE TODOS LOS VERBOS
Alimentarte de mi aire y ver que vuelas. Regarte de
corazones y ver que creces. Envolverte con palabras y ver como te sonrojas.
Interrogarte de silencios y provocar tu risa. Atrincherar tu piel y sentir como
me atacas. Anochecer en tus labios y paladear la luna. Amanecer sobre tu
costado y encontrar a Dios. ¡A veces que inofensivo resulta amarte!
¡CUÁNTO VALÍAS!
Acabó todo y quedé sin saber lo que vales. No te puse en
ninguna balanza -dicen saber así lo que vale el oro. No te sometí al dictado de
ninguna lente –dicen que así se conoce cuán de valiosos son los diamantes.
Ningún experto autentificó tus pinceladas de belleza –dicen ser la única forma
de tasar una obra de arte. Te ruego pues regreses, sin que ello sirva de
desleal excusa, a ver si esta vez mi tálamo consigue adivinar –por tu recorrido
sobre mis sábanas- el valor de tu piel de primavera.
DESDE EL INICIO
Volverás a ser distinta. Quebrantaremos el mismo lecho. Uniremos
el mismo sudor. Pero tú volverás a ser distinta. Dibujaremos azogue en la misma
noche. Acariciaré en la vigilia perturbada
tu piel de arroyo en calma. Y volverás a ser distinta. Cambiarás tu perfume y
harás reciente la estrecha trama de tu vestido. Y volverás a ser distinta.
Resucitarás tu antojo de enredarte en mi cuerpo. Te perderás en el mismo camino
que lleva a la ventana vacía y, cuando
vuelvas, cuando vuelvas ¡Volverás a ser distinta!
Y es que tienes esa mágica manía de trocarte y trocarte. De
aparecer de la nada y tener la distinta sonrisa que vuelve a enamorar desde el
inicio. Como si ayer sólo hubiese existido en mi memoria. Como si conocerte
fuese un endiablado juego en el que el corazón siempre vuelve a la casilla de
salida.
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